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Duelo

Por qué no debemos decir "lamento su pérdida"

El duelo nos ataca a todos, pero hay mejores maneras de atenderlo cuando sucede.

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Lamento tu pérdida
Fuente: Pixabay

¿Por qué consideramos que la muerte es una pérdida? Cuando alguien muere, no los hemos perdido. La muerte es mucho más grande que una pérdida. Es reorganizar la estructura de la vida. Involucra emociones brutales sin opción para escapar de ellas. ¿Cómo podríamos pensar que "lamento su pérdida" podría llegar siquiera cerca de cubrir eso?

Se ha investigado mucho acerca del duelo y se le ha definido muy detalladamente. Hemos intentado conceptualizarlo por etapas, en la fluidez de la manera en la que nos destroza y en ecuaciones para detener su tormento. A pesar de nuestros grandes esfuerzos, sigue eludiéndonos.

El duelo es una cosa que nunca hemos aprendido a predecir. Es algo para lo que no somos capaces de prepararnos, conquistar o subyugar. Hemos aprendido a dominar los patrones del clima, luchar contra enfermedades desgarradoras y proteger a quienes más queremos contra peligros insospechados. Cuando se trata del duelo, seguimos siendo constantemente devastados y derribados.

El duelo no es igual a la pérdida

Cuando nos ataca el duelo, no solamente lleva a un sentimiento de pérdida. Nos lleva a un valle en donde la vida está alterada por siempre y tenemos que labrar nuevos inicios desde cero. El duelo nos quita todo el calor inocente de saber hacia donde vamos. Nos deja expuestos, vulnerables y desolados. El duelo tiene una manera de crear un vacío de aire alrededor de nosotros que nos roba nuestra capacidad de respirar profundamente.

Al intentar sanar del duelo, debemos reconocer que no hay manera de reemplazar los elementos fundamentales de nuestras vidas que ya no están con nosotros. No podemos encontrar nuevos hobbies, viajar como siempre quisimos o reconectar con hijos amigos con la esperanza de ocultar el dolor apabullante del duelo.

Cuando alguien formaba parte de nosotros, por siempre habrá un espacio en nuestras vidas que solo esa persona podría llenar. Nuestras vidas están compuestas de innumerables formas distintas que órbita alrededor de nuestra atmósfera diaria. Cuando el duelo extingue una de ellas, nunca volvemos a ser los mismos. Si el sol fuera declinado mañana, la Tierra necesitaría reconstruirse para seguir existiendo. Nosotros somos iguales. El duelo nos fuerza a darle una nueva forma a nuestra realidad.

Percibiendo el duelo de una nueva manera

Hay muchas personas que se esfuerzan por convencernos de que el duelo puede superarse. Una perspectiva diferente del proceso de sanción es que el duelo siempre estará presente. Nunca habrá un día en el que despertemos y olvidemos los elementos faltantes de nuestras vidas. Pero, eventualmente, el dolor que acompaña estas memorias perderá su filo y será menos agudo cuando nos golpee.

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Finalmente, encontraremos otras maneras de sacar nuestra devoción y energía. Tal vez uno de los aspectos más injustos del duelo es que se nos fuerza a cambiar la dirección de nuestro amor. Se nos fuerza a cambiar una parte fundamental de quienes somos justo en el momento en el que no estamos listos ni preparados. Amar a una persona que ya no puede recibir nuestro amor es desolador.

Permiso para ser auténticos

Cuando el duelo ataca, tenemos que saber que no hay una manera correcta de responder. Tal vez hay buenas intenciones detrás de las declaraciones robóticas que hacemos en respuesta al duelo, pero no son una respuesta auténtica. "Lamento su pérdida" es una entre miles de declaraciones que pueden ayudarnos a crear una distancia y amortiguar nuestro propio miedo de que ese mismo dolor nos llegue a nosotros. Es una manera de separar subconscientemente lo que es más importante para nosotros de la devastación que otros están experimentando. En realidad, cualquier pérdida es una pérdida colectiva porque nos recuerda profundamente a todos la fragilidad que nos rodea en esta tierra.

Necesitamos dejar de usar frases plásticas de apoyo cuando llega el duelo. Hay mejores maneras de responder al duelo para ayudar en el proceso de sanción de los demás así como para nuestra propia consciencia emocional. Usar frases como "nada volverá a ser igual" o "mi corazón sufre por ustedes" hará más corta la distancia y ofrecerá apoyo genuino.

Avanzar

Necesitamos permitirnos a nosotros mismos y a los demás, pasar por la experiencia del duelo. Con el fin de formar una cicatriz a partir de las heridas, tenemos que ser capaces de reconocer primero el hueco que generan. Tenemos que mirar atrás y lamentar todas esas "últimas veces" que no sabíamos que estaban tan cerca. Tenemos que sentir ese dolor intenso de las "primeras veces" de cosas que no deberían estar pasando. Tenemos que verlo a los ojos antes de que podamos navegar a través del dolor.

Avanzar del duelo no significa que se resuelve y desaparece. El duelo nunca va a desaparecer. Cambiará de forma y carácter, pero seguirá fluyendo a través de nuestra existencia. Con frecuencia, aceptar que será un constante compañero en nuestras vidas, es el primer paso para aprender a sobrevivir su compañía.

El duelo como medida de amor

El duelo debería medirse en unidades de amor. Se puede identificar en la luz que nos calienta desde el interior. Se puede balancear en las profundidades de risas desinhibidas y la confianza que alguna vez sentimos. Se puede evaluar a través de la suavidad sedosa de la familiaridad y el comfort. El duelo debería reconocerse por el volumen de devoción que alguna vez estuvo en su lugar. En lugar de intentar enterrarlo, deberíamos celebrar lo que representa. El duelo, en su manera más aguda, es amor que ya no pertenece a ningún lugar.

Imagen de Facebook: Photographee.eu/Shutterstock

A version of this article originally appeared in English.

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Acerca de
Jamie Cannon MS, LPC

Jamie Cannon, Maestría en Ciencias, Consejera Profesional acreditada, tiene un amplio antecedente en consultoría de salud mental y bienestar. Se especializa en el tratamiento del trauma, la ansiedad y el duelo en poblaciones que van desde niños a familias, a víctimas de violencia doméstica.

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